Costa Rica mide su madurez BIM 2025: avances, desafíos y una ruta clara hacia la transformación digital del sector construcción
La Comisión Interinstitucional BIM (CII-BIM), con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), presenta los resultados de la segunda medición nacional del Nivel de Madurez BIM correspondiente al periodo 2025-2026. Este estudio, que da continuidad a la línea base establecida en 2022, evalúa el grado de adopción de la metodología BIM (Building Information Modeling) en los sectores público, privado y académico de Costa Rica, ofreciendo una radiografía clave para guiar la hoja de ruta nacional.
Resultados Generales: Un llamado a acelerar el cambio
El estudio, que recopiló 174 respuestas completas de organizaciones del ecosistema de la construcción, determina que el nivel de madurez BIM nacional se sitúa en un 27,3%, manteniéndose dentro del «Nivel Básico». Si bien esta cifra evidencia que el país ha despertado ante la metodología, también refleja un estancamiento con respecto a la medición de 2022, lo que indica un ralentizamiento en el ritmo de avance hacia una adopción sólida y generalizada.
“Esta medición nos confirma que, aunque existen fundamentos positivos, como la identificación de líderes naturales y prácticas de trabajo colaborativo, la implementación de BIM sigue dependiendo de esfuerzos individuales y no de políticas institucionales consolidadas. El gran desafío es pasar del piloto a la política”, destacó el Arq. Luis Ricardo Chacón Obando, representante de la CII-BIM.
Luces y Sombras: Fortalezas vs. Brechas Estructurales
El análisis detallado revela un panorama heterogéneo:
Fortalazas Iniciales: Se destacan avances en el trabajo colaborativo y la planificación temprana de proyectos (59,8%), así como la presencia de «líderes naturales» que impulsan BIM desde dentro de las organizaciones (57,5%). Estos son los cimientos sobre los cuales se debe construir.
Puntos Críticos (Brechas): Las principales debilidades se concentran en los pilares de Estrategia (22,3%) y Personas (24,1%), así como en las fases de Verificar (11,5%) y Ajustar (21,8%) del ciclo de mejora continua.
Estrategia: La mayoría de las organizaciones carece de un plan estratégico BIM, un diagnóstico de brechas y un plan de gestión del cambio.
Personas: No se han definido roles BIM formales, ni existen planes de capacitación continua o mecanismos de incentivo para el talento.
Mejora Continua: La ausencia de indicadores, procesos de medición y documentación de lecciones aprendidas impide que las organizaciones aprendan de su experiencia y corrijan el rumbo.
Análisis por Sector: Realidades Contrastantes
Sector Privado: Lidera la adopción con un 29,5%, pero también experimenta un retroceso frente a 2022, especialmente en empresas constructoras.
Sector Público: Se posiciona como el más rezagado, con un crítico 13,9% (Nivel Mínimo). La falta de institucionalización, liderazgo formal y procesos de verificación es casi absoluta.
Sector Academia: Con un 20,8% (Nivel Mínimo), ingresa por primera vez a la medición, mostrando un punto de partida con iniciativas aisladas pero sin una integración estratégica.
Próximos Pasos: Hacia una Adopción Robusta y Sostenible
Ante estos hallazgos, la CII-BIM, en conjunto con sus socios estratégicos, plantea una serie de acciones prioritarias para impulsar la transformación digital del sector:
Institucionalizar BIM: Instar a las organizaciones, especialmente públicas, a adoptar en Planes Estratégicos BIM propios, con objetivos claros y respaldo de la alta dirección.
Gestionar el Cambio y el Talento: Implementar planes de gestión del cambio que incluyan comunicación, definición de roles y, crucialmente, programas de incentivos y reconocimiento para los equipos.
Cerrar el Ciclo de Mejora Continua: Establecer sistemas de indicadores (KPIs) para medir el avance, documentar lecciones aprendidas y ajustar las estrategias en base a la evidencia.
Fortalecer la Colaboración: Utilizar los espacios para compartir mejores prácticas, casos de éxito y desarrollar guías y estándares nacionales.
Conclusión
La medición de madurez BIM 2025 no es solo un diagnóstico, es una hoja de ruta. Confirma que Costa Rica cuenta con el talento y las bases para liderar la digitalización en la construcción, pero que para escalar hacia niveles superiores es imperativo pasar de las iniciativas aisladas a las políticas de Estado. El camino está trazado: fortalecer la estrategia, invertir en las personas y adoptar una cultura de mejora continua basada en datos. El futuro de la infraestructura nacional depende de ello.